A fines de marzo de 2013 la Justicia clausuraba el local Madaho’s, uno de los prostíbulos más famosos de la Recoleta por aquel entonces. Al año siguiente, la sucursal del Madaho’s de Mar del Plata corría la misma suerte. Ahora, la Justicia procesó a nueve hombres por el delito de trata de personas, acusados de explotar sexualmente a 50 mujeres -dos menores de edad-, en el local “D’Lirio”, ubicado en Vicente López 2134, frente al cementerio de la Recoleta y a 120 metros del antiguo Madaho’s.
Hay más coincidencias: los investigadores encontraron vínculos de los imputados con quienes estuvieron detrás de Madaho´s, donde se acreditaron judicialmente casos de trata por explotación sexual. Hay nombres que se repiten y un mismo esquema de negocios: «el establecimiento funcionó como una continuidad del modelo del prostíbulo Madaho’s (que tenía una sede en esta ciudad y otra en Mar del Plata)», se lee en la causa.
Según la investigación de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N°12, a cargo de la fiscal federal Alejandra Mángano, con la colaboración de la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (PROTEX), D’Lirio funcionaba como un prostíbulo encubierto bajo la apariencia de un boliche y allí las mujeres eran reclutadas para realizar “presencias” y servicios de “copas”, por montos muy bajos, lo que también las habría empujado a ofrecer encuentros sexuales con clientes en hoteles cercanos.
Los acusados habrían captado al menos a 50 mujeres para explotarlas sexualmente en el local, aprovechándose de su situación de vulnerabilidad y sometiéndolas a un estricto sistema de control. Los hechos habrían ocurrido al menos entre abril de 2022 y el allanamiento realizado el 9 de julio de 2024.
Los nueve procesamientos -todos sin prisión preventiva- fueron dictado por el juez federal Sebastián Casanello, a cargo del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N°7. Todos apelaron el procesamiento.
Cinco de los acusados quedaron procesados como presuntos coautores del delito de trata de personas agravado por la existencia de menores de edad, mientras que los otros cuatro fueron considerados partícipes necesarios del mismo delito.
Además, el juzgado ordenó trabar embargos sobre los bienes de los imputados por un total de 7.800 millones de pesos, dispuso la inhibición general de bienes de la empresa Gran Recoleta S.A. -responsable del local- y la prohibición de salida del país y de acercamiento a las víctimas para todos los acusados.
Según el juez Casanello, bajo la apariencia de un bar, el local D’Lirio “funcionó como prostíbulo y constituyó un espacio de explotación sexual clandestina”.
Cómo operaba D’Lirio
El local funcionaba todos los días entre las 22 y las 6 de la mañana y el acceso estaba restringido de manera exclusiva a clientes varones que debían contar con reserva de mesa o pagar una consumición mínima.
Las mujeres eran captadas principalmente a través de redes sociales, como Instagram, Facebook y WhatsApp, mediante ofertas laborales bajo el término “presencias” para atraerlas al establecimiento engañadas y aprovecharse de su situación de vulnerabilidad.
El reclutamiento era responsabilidad del grupo denominado “los públicas”, integrado por tres de los imputados. Las mujeres llegaban a D’lirio por recomendaciones de otras mujeres, por los mismos imputados que las derivaban o por clientes de otros boliches que les hablaban del local.
Una vez que se hacía el contacto, los organizadores les pedían fotos de sus cuerpos o perfiles de redes sociales para evaluar si cumplían con los “estándares” establecidos para trabajar en el lugar. El servicio de “presencias” consistía en acompañar a los clientes en sus mesas, conversar, beber y bailar, todo con el objetivo de incentivar el consumo de bebidas.
Las mujeres no recibían ningún porcentaje por las copas vendidas. Les daban entre 7.000 y 20.000 pesos por noche. Debían presentarse a las 22 y permanecer hasta las 6. Si llegaban tarde o se iban antes, no cobraban nada. El personal de seguridad o la persona en caja las controlaba y les pagaba al final de la jornada.
Otra modalidad de explotación era la participación de “bailarinas”, que debían moverse sensualmente sobre las mesas de los clientes -casi desnudas-, a cambio de un pago fijo y propinas que los varones metían en sus escasas prendas.
También había encuentros sexuales. Se llaman “pases” y se arreglaban en D’Lirio con la supervisión de los explotadores y se concretaban luego en hoteles o albergues transitorios de la zona. Los montos oscilaban entre 150 y 500 dólares, al menos 100 siempre eran para los organizadores.
“Las mujeres eran exhibidas como objetos y debían tolerar abusos por parte de los clientes, con el aval de los organizadores -asegura el juez-. Asimismo, destacó que la oferta laboral engañosa permitió a los imputados aprovecharse de las víctimas “mediante la cosificación y mercantilización de sus cuerpos, bajo una dinámica empresarial”.
El estudio de la información bancaria permitió establecer que entre enero de 2021 y noviembre de 2025 circularon aproximadamente 1.500 millones de pesos en cuentas vinculadas a la firma Gran Recoleta S.A., con depósitos en efectivo que superaron los 95 millones de pesos.
Vinculación con el Madaho’s
«La investigación de la fiscalía reveló que D’Lirio replicaba un modelo de negocios de un sistema prostibulario que cuenta con más de 15 años. Los investigadores expusieron los vínculos de las personas aquí imputadas con aquellas que se encontraban detrás del prostíbulo Madaho’s, donde se acreditaron judicialmente casos de trata por explotación sexual. El prostíbulo tenía dos sedes: una en la calle Azcuénaga 1902 de ésta ciudad y otra en la calle Leandro N. Alem 4285, Mar del Plata, PBA», destacó Casanello en su resolución.
El análisis de las estructuras societarias y del modo de funcionamiento del local permitió identificar a los mismos operadores y la persistencia del mismo esquema de negocio prostibulario. D’Lirio estaba vinculado con la sociedad Safago SRL, integrada por tres socios, entre los cuales se identifican dos de las personas investigadas en esta causa.
A partir del análisis de las sociedades comerciales involucradas, el juez advirtió la reiteración de los mismos nombres en los emprendimientos, lo que evidencia «la reconversión y continuidad del esquema de explotación».
El estudio de la información bancaria permitió establecer que entre enero de 2021 y noviembre de 2025 circularon aproximadamente 1.500 millones de pesos en cuentas vinculadas a la firma Gran Recoleta S.A., con depósitos en efectivo que superaron los 95 millones de pesos.
“Lo expuesto revela un circuito jurídico y económico que vincula el antiguo prostíbulo Madaho’s con el más reciente D’Lirio. El análisis de las diversas sociedades comerciales permite identificar a las mismas personas operando en ambos negocios. El flujo financiero detectado, la utilización de garantías inmobiliarias cruzadas y las transferencias a familiares para ocultar el origen del dinero revelan una estructura organizada diseñada para legitimar ganancias del negocio prostibulario”.
La reparación a las víctimas
«La reparación integral se erige como un pilar fundamental, en tanto permite a la víctima una compensación por el daño causado, aliviar en parte el dolor padecido y restituir, en cuanto sea posible, la dignidad que se vio lesionada«, asegura Casanello. Los montos que integran los rubros de la reparación integral arrojan un total de $ 7.731.728.869, que serán repartidos entre las víctimas.
El juez pidió el embargo del local de Vicente López 2134 para que posteriormente pueda ser decomisado y destinado a programas de asistencia a las víctimas. El inmueble donde funcionó el Madaho’s de Mar del Plata ya fue entregado a la Asociación Civil Colectiva por un Mundo Igualitario. Aquellas 25 mujeres encontradas en el local recibieron una reparación económica. Los dueños enfrentaron un juicio abreviado y fueron condenados por explotación sexual a la pena de tres años de prisión de ejecución condicional. Todo indica que la condena no frenó los negocios.
